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Uno de agosto del año 2014 de nuestro Señor. En una calle de Madrid perpendicular a Príncipe de Vergara, no confundir con vergalarga, Ripley estaba correctamente aparcado esperando a "G" que andaba haciendo unas gestiones cuando de pronto vienen dos agentes del cuerpo nacional de policia me dan los buenos días y me explican que alguien, al parecer algún vecino ocioso les ha llamado porque en la calle había un hombre tomando fotos y que al recibir el aviso enviaron una patrulla. Tras este saludo tuvo lugar la siguiente secuencia de acontecimientos:
- Buenos días, dije yo también.
- ¿Que está usted haciendo?
- Tengo una cámara en la mano, hago fotos.
- ¿Que fotografía usted?
- Pues de todo, la ciudad, sus monumentos, la arquitectura, personas, animales, situaciones, cosas que llaman mi atención...
- ¿Ha dicho personas?
- He dicho.
- ¿Y no sabe que eso está prohibido, que existe el derecho a la intimidad y que si no le dan permiso no puede fotografiar a nadie?
- ¿Y no sabe usted que según el Ayuntamiento de Madrid es perfectamente legal fotografiar todo lo que está en la calle? Además siempre que puedo pido permiso y la gente accede, sobre todo los turistas pero también los españoles y si me dicen que no, pues no hay foto y ya. Es muy simple.
Hacen un parón y miran el coche, buscan información y a mi me piden que me identifique, DNI y carnet de conducir. Estoy limpio, hasta tengo todos los puntos del carnet. Mientras tanto pienso en si preguntar o no, si van a revisar las cámaras de los turistas, porque Madrid es muy bonita pero hay gente en sus calles y parques.
- También tengo la tarjeta sanitaria y la de discapacitado, la de donante de órganos que llevo siempre conmigo...
- ¿Y puede conducir?
- Pues ya lo ve usted, me saqué el carnet el siglo pasado y ni un parte en 30 años. Tenía 18 y aprobé a la primera. Hace tiempo que tengo el "BTP", que es el que te habilita para conducir taxis y ambulancias.
- ¿Me enseña las fotos que ha hecho?
- Naturalmente, no hay ningún problema.
- ¡Bórrelas!
- ¿Como dice?
- Son fotos sin consentimiento, o las borra usted o se las borro yo ¿Que hace con ellas?
- Trabajo en casa editándolas...
El hombre apunta en su libreta y habla con su compañero algo acerca de abrirme un expediente. En ese momento y para ayudarles a salir del dilema en el que se encuentran, digo que las fotos que quedan bien y me gustan las pongo en internet y seguidamente les doy la dirección del blog. La de casa ya la tenían por el DNI, y añado, es un estudio pequeño, treinta metros, cama de matrimonio, televisión plana grande y de marca, muebles a medida, visillos nuevos regalo de "G", y todo es eléctrico. El baño lo hice el miércoles.
Pensé que andaban en un asunto que no les competía y se estaban extralimitando claramente de sus funciones. La sangre me empezaba a hervir. A ver, estaba fotografiando personas que pasaban por delante mio con el fondo de una tienda cerrada por la crisis. No estaba haciendo fotos de una central nuclear con aviesas intenciones. ¿Que podía pasar, me iban a detener por resistencia a la autoridad con una discapacidad del 83%?. ¿O me retirarían el pasaporte por riesgo de fuga?, ¿Había creado una alarma social?.
- Las borra usted o las borro yo, insistió. Vaya pasándolas. Esa fuera, esa también, esa también y esa...
Lo he hablado con una amiga fotógrafa y no se lo podía creer además me dijo algo que yo desconocía por completo. Solo un juez puede ordenarme borrar la tarjeta. Luego busqué en internet y copié una página que explica esto del juez y las fotos de personas en la calle. Siempre que salga a partir de ahora llevaré ese texto. También he pedido al ayuntamiento que me manden la ordenanza relativa que regula el derecho a hacer fotos en la vía pública.
De lo que acaban de leer un 90% es real y el otro diez es pura floritura.
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