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jueves, 7 de agosto de 2014

Siete de Agosto. La víspera. Gran Vía.

Dejo programada la entrada de mañana. Hoy es día de preparativos en mi cuerpo, tengo que  hacer una serie de cosas y luego Dios dirá.

Sondas y electrodos, es invasiva e imposible de anestesiar pues mi cuerpo tiene que estar despierto para reaccionar y que los médicos puedan hacer sus cálculos y mediciones en tiempo real. 

A primera hora analítica, control de la enzima que mi organismo no procesa y el tema de la hormona, la prueba dura una hora y cada veinte minutos me meten lo que me falta y me sacan sangre. No me preocupa, ya he pasado por ello varias veces. 

Lo que me asusta es lo que viene después. Se investiga el riñón y los nervios motores simpáticos, nervios parasimpáticos, nervios motores somáticos y nervios sensitivos viscerales. Demasiados nervios en mi opinión para mantenerse tranquilo. La exploración permite descartar o detectar anomalías anatómicas como la estenosis uretral, tengo todos los síntomas...¡vamos lo que me faltaba! mas un largo etcétera que acabo de leer pero no me apetece escribir. Dependiendo de lo que salga me tratarán ambulatoriamente o me operarán quedándome un par de días ingresado.

Cuando tenga mas tiempo enderezo la foto. Son ahora las 4:24 de la madrugada.

¿Han reparado ustedes en el escandaloso tipo de farol, farolillo o farolete, que el anterior alcalde puso ¡nada menos que en la Gran Vía! tras su enésima remodelación?

domingo, 27 de julio de 2014

La Gran Vía


Desde que tengo uso de razón siempre he querido vivir en la Gran Vía y el otro día ocurrió que tuve inesperada visita de "G" y Lucas. 

Resulta que solo hay un sitio en Madrid donde se encuentra una bebida refrescante del país de "G", se trata de un restaurante ubicado detrás del edificio de Telefónica, concretamente en una calle paralela.

A mí me recuerda vagamente a los jarabes que tomaba de pequeño, pero fría y con burbujas está muy rica, su sabor es de fresa aunque yo lo que mas tomaba en la época del estirón era quina y calcio, aquel que venía en unas botellas azules de cuello muy largo. Mi madre me mandaba tomar una cucharada sopera pero yo cogía la botella y me agarraba a ella como el marido, el amante o mas propiamente el bebé a la teta, que es lo que corresponde.

Es una pena que por esas costumbres burguesas suyas de ustedes de vacacionar en la playa sin llevarse el portátil se pierdan esta foto. Creo modestamente que es de las mejores que tengo. Quizá no sea del todo cierto sino tal vez producto de una conjunción de cosas vividas aquí o muy cerca que borran todo rastro de objetividad. Sea como fuere el lugar es precioso y desde este punto puedes llegar al Palacio Real sin cruzarte con un coche, pues todo es peatonal.