- Oye tesoro, respecto a lo de hace un rato...
- Sí dime, ¿que te preocupa?
- Creo que deberíamos centrarnos un poco.
- ¡Anda caramba! ¿Tu también lo has notado?
- Bueno es la sensación que me da.
- Ya pero no depende de nos sino del tipo ese que nos edita, ¿recuerdas al jovenzuelo de la terraza?
- ¿Dices el que pedía al camarero mas canela para el arroz con leche?
- Mismamente ese digo, por cierto ¿desde cuando te fijas en esas cosas?
- Siempre me habéis gustado los buenos mozos por eso casé contigo, yo te tengo a tí y al final Merceditas se quedó descompuesta y sin novio ni el marido que quería.
- Es que tiés chulona mía muy buen gusto, a la vista está y no lo digo por presumir o tal vez sí, la percha si es buena siempre ayuda y con cualquier cosa que uno se ponga mejora la especie, no se tu pero a mi no se me va de la cabeza y si no lo digo reviento, ¿que buena la noche golfa verdad?; no digas nada, el agua con azúcar estupenda; anda, mira ahí abajo y luego me cuentas.
- Supongo que nunca me dirás como lo has hecho pero me gustan las ramas que asoman por la izquierda, el trinar los pajarillos, el palacio, el lago, el silencio y sobre todas las cosas me gustas tú y tu...
- ¡Calla Candela que me enciendes!, te conozco, ¿piensas lo mismo que yo?
- ¿Quién conduce?
- Yo naturalmente, y así pruebo la funcionalidad de las nuevas lentillas. El deportivo no es como ese tuyo automático. Además te viniste sin el carnet.
- Cariño ¿y no te parece arriesgado?, no hace falta correr.
- ¿Correr dices?, ¡que cosas tié mi santa!. Mira, rriesgado es un ataque de apoplegía y estoy al borde o que se rompa la cremallera del pantalón y también lo está.
- Déjame ver, ¡Herminio!
Recuerden que hay nueva entrada en Mucho mas que fotos.


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