La historia de La Casa de Campo arranca en tiempos de Felipe II. Pasados los siglos, Fernando VI le otorga el sobrenombre de Bosque Real y construye los aposentos reales ya que debido a su riqueza, diversidad cinegética y proximidad al Palacio de Oriente, regia residencia de su majestad se utilizaba para la caza. También se ganan terrenos y durante el reinado de Carlos III se introduce la ganadería y la agricultura, la reina María Cristina puso particular empeño en continuar y preservar esta labor.
Aquí nos encontramos con el Lago y sus carpas y los abuelos con todo el archiperre para pescarlas, los patos y piragüistas por la mañana, mas tarde llegan los enamorados en barca, un bastante mas allá el zoológico, el parque de atracciones, un albergue para jóvenes excursionistas sin un duro en los bolsillos, la Venta del Batán, -lugar donde se encierran los toros días antes de las corridas-, y donde se pueden ver los astados, no es raro encontrarse a grupos de aspirantes a torero ejerciendo el arte de los pases, particularmente el mas vistoso de todos simulando el final de una tanda con aires de oreja. También encontramos el teleférico que cruza el río desde el parque del Oeste y al que por una de esas tonterías que se hacen por amor, subí con todo mi vértigo y los testiculillos encogidos pero con diligencia, presteza y aplomo naturalmente fingidos pero amigos, había que impresionar a la hembra. Mas allá en lontanaza, el complejo Madrid Arena de trágico recuerdo, los pabellones para exposiciones y el Cerro Garabitas que es el punto mas alto y por tanto muy transitado por ciclistas y por mí en los tiempos en que aún podía pedalear.
El 1 de mayo de 1931 es abierta al público siendo desde entonces su único soberano el pueblo de Madrid. Aún hoy son visibles las huellas de la guerra civil ya que aquí se libraron feroces batallas.
El alcalde de la zanja prohibió el tráfico rodado, peatonalizó lo que véis en la foto que hace unos años era la carretera de entrada a la Casa de Campo. Aquello permitía acortar mucho el viaje desde Madrid hasta los pueblos que están del otro lado de este enorme pulmón verde. Nunca entendí esta medida pues todo escolar sabe o debería saber que las plantas de día respiran CO2 y expulsan oxígeno. Al no poder circular los coches por donde antes lo hacían, las prostitutas y clientes lo tienen mas difícil. La Casa de Campo no se entiende sin sus señoritas de moral distraída e interés crematístico.

